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#favmonument: San Isidoro del Campo

En Santiponce, a tan sólo diez kilómetros del centro de Sevilla, nos encontramos con el monasterio de San Isidoro del Campo. Este monasterio fue fundado en 1301 por Alonso Pérez de Guzmán, el Bueno, quien compró tierras a los repobladores procedentes del norte de la península y, en el sitio donde, según la tradición, fue enterrado San Isidoro antes de ser trasladado a León en 1063, mandó a construir un monasterio. Este monasterio estaría construido sobre una antigua mezquita mozárabe y que fue derribada para la construcción de un mausoleo consagrado a San Isidoro. Alonso Pérez de Guzmán mandará a construir una iglesia donde él mismo sería enterrado. Su hijo, Juan Alonso de Guzmán, mandó otra iglesia junto a la de su padre pero más baja ya que no quería superar a su padre bajo ningún concepto.

 

 

Alonso Pérez de Guzmán, junto con su esposa Doña María Alonso Corones, fundarán la Casa de Medina Sidonia. La Carta de Dotación del Monasterio nos dice que en éste, ha de morar el Abad de San Pedro de Gomiel (Burgos) junto con cuarenta monjes de la orden del Císter. Además, los descendientes de los Guzmanes no podrían, bajo ninguna circunstancia, echar a los monjes de allí. Esta situación hace que en el monasterio haya dos cuestiones, cuanto menos, curiosas. En primer lugar, el abad de San Isidoro está fuera de la jurisdicción del arzobispado de Sevilla, con lo que habría muchos enfrentamientos entre ellos, actuando casi de señor feudal dentro del territorio de Santiponce. Además, y no menos importante, San Isidoro del Campo sería el único foco cisterciense al sur del Tajo junto a otro en Castro Marim (Portugal). Esta circunstancia es bastante rara ya que esta orden estuvo en plenitud en la Europa del siglo XII, los monjes cistercienses seguía la regla benedictina del “ora et labora” aplicando la austeridad, el rezo y el trabajo en su vida cotidiana, lo que hacía que fuese una orden sin aspiraciones socio-políticas. Alonso Pérez de Guzmán es capaz de incluir una orden con muy poco arraigo en el sur de la península, en un lugar que no puede controlar el arzobispado de Sevilla. Esto hace que Guzmán “el bueno” pueda controlar sin ningún tipo de problemas este territorio que él mismo ha adquirido y fortalecer así su persona. De esta etapa aún queda los restos de un cristo crucificado y las estructuras principales del monasterio, como las dos iglesias (hoy día unidas, pero en su época eran totalmente independientes), el claustro de los muertos, la sacristía, la sala capitular, celdas, dormitorios, cocina, refectorio y claustro de los evangelistas. Con estas estancias, un monje cisterciense podría vivir bajo sus condiciones religiosas que siguen la regla benedictina.

 

 

Esta situación se puede la controlar los Guzmanes hasta el año 1431. Es en este año cuando Enrique de Guzmán, el II Conde de Niebla, consigue una bula papal para que se marchen estos monjes de la orden del Císter y sean sustituidos por unos monjes independientes que procederían del monasterio de San Jerónimo. Fray Lope de Olmedo, administrativo apostólico de la sede de Sevilla, se encargará de dirigir a estos monjes jerónimos o isidros en estos primeros años. En esta etapa se realizan las primeras grandes reformas decorativas del monasterio. En el año 1568, el rey Felipe II ordena la fusión con la orden de los jerónimos. Esta orden ha de ejecutarse tras varios problemas con la inquisición, donde el prior y varios monjes son juzgados e incluso, algunos tienen que huir por Europa. Todo viene de un pequeño error en un reparto de libros prohibidos, ahí se descubre varias acciones ilegales a los ojos de los inquisidores.

 

A partir de la llegada de la orden de los jerónimos, se dan las mayores reformas dentro del monasterio. Se construye la torre, la espadaña, la procuraduría, la hospedería, cinco claustros mayores y nuevas instalaciones agropecuarias. En el año 1603 el pueblo de Santiponce, que se situaba en la isla del Hierro (donde actualmente se encuentra el Estadio Olímpico), tras las continuas riadas, piden asilo a los monjes jerónimos, éstos les remiten a quedarse en las antiguas ruinas de Sevilla la Vieja (itálica). Por esta razón, no podemos ver la parte vieja de las ruinas itálica ya que el pueblo se construyó encima de estas ruinas aprovechando los materiales allí depositados. La iglesia del pueblo será la del hijo de Alonso Pérez de Guzmán, Juan Alonso de Guzmán, que será independiente de la parroquia monacal que sí sería la de Guzmán el Bueno.

 

 

La situación no cambia mucho entre los siglos XVII y XVIII, pero en 1835 afecta la desamortización de Mendizábal. En principio se emplea para usos industriales y cárcel de mujeres, pero pronto se verá afectado y dejado a la ruina. Tras un breve impás regio en el siglo XX entre 1956 y 1978, es gestionado por la Junta de Andalucía y, junto con la fundación ABRE será restaurado y abierto al público en 2002.   

 

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