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500 años de las Tesis de Lutero

Hoy 31 de Octubre, pero hace 500 años, un fraile agustino llamado Martín Lutero decidió exponer una lista con 95 tesis para reformar la Iglesia Católica. Este acto que hoy nos puede parecer “tonto” y “poca cosa” revolucionó Europa de una manera pocas veces vista, comenzó la corriente teológica que acabaría fundando las religiones protestantes (luterana, calvinista, etc) y se daría un movimiento ferviente en contra, la Contrarreforma, que llevaría a una gran lucha política basada en la religión.



En el SXVI se dan una serie de elementos muy importantes, desde todos los puntos de vista posibles: económicos, sociales, religiosos, cosmovisivos. A la vez se está produciendo la consolidación de las Monarquías Absolutas, el nacimiento de los primeros “estados prenacionales” (aunque esto es discutido y discutible desde muchos ámbitos), la expansión del catolicismo por el Nuevo Mundo, con su consiguiente debate teológico y sociológico sobre los indígenas y su papel dentro (o no) de la sociedad. Se está produciendo un cambio importante en el sistema de poder y gobierno, con un Sacro Imperio que empieza a tocar su propio techo y unas monarquías regionales que pedían más papel protagonista.

En medio de todo este “mare magnun”  aparece la figura de Lutero y plantea una serie de quejas, las 95 tesis, que no son otra cosa que 85 puntos en los que la Iglesia Católica debía reformarse. Lo hizo clavándolas en la puerta de la Iglesia del Palacio de Wittenberg, a la sazón capital de Sajonia, el epicentro del Sacro Imperio Germánico. Penitencia, indulgencias, eucaristía, el perdón de Dios, los cultos. Las Tesis de Lutero no eran más que una queja al poder de la jerarquía eclesiástica sobre las posibles “lecturas” de la Biblia.

La reacción a las tesis fueron variadas, pero podemos resumirlas en un buen número que siguió estas tesis pidiendo una reforma de la Iglesia y un buen número de personas que defendieron a capa y espada la integridad de la Iglesia y de la Teología tal y como eran conocidas en ese momento. El dilema religioso pasó a ser político, ya que muchos monarcas regionales vieron aquí la posibilidad de dejar la subordinación a Roma y al Imperio.

Uno de los elementos más llamativos de la reforma es la correlación de ideas asociadas al idioma.La Iglesia (y otras administraciones) usaba el Latín como lengua para sus textos, esto hacía que los textos originales quedaran para una pequeña élite intelectual que era capaz de leer y, por supuesto, interpretar los textos. Fue Erasmo de Rotterdam quien realizó una traducción del Nuevo Testamento en la que Lutero decía que vió la Luz. Así tenemos identificados claramente a los tres grandes enemigos de la Iglesia Católica,  Erasmo, Lutero y las lenguas vernáculas.

La posibilidad de la traducción de los sagrados textos los hacían accesibles a un gran número (aunque aún minoritario) de personas alfabetizadas, aunque no en Latín. A este movimiento se suma otro momento histórico, la aparición de la imprenta como el gran medio de producción de libros, y, considerado por algunos historiadores como Fevbre o Martin, el primer gran negocio capitalista y de mercado. Los impresores vieron que los libros en lenguas vernáculas vendían mucho más, y a la luz de sus beneficios y de la demanda del momento, se editaron muchos libros fuera del Latín, entre ellos, como no podía ser de otra manera, muchos nuevos testamentos y biblias.

La contrarreforma - el movimiento contra todas estas nuevas tendencias - nace en estos momentos, dándole un nuevo impulso a la Iglesia Católica y defendiendo al Papa de Roma. Estos movimientos enfrentados traen consigo muchísimos movimientos, como digo, políticos, religiosos y sociales. Pero vamos a centrarnos en nuestra ciudad.

Los movimientos de la contrarreforma hicieron que la Monarquía Hispánica se adhiriera a la defensa de Roma y el papado. La contrarreforma dio un nuevo impulso a una de las instituciones más fuertes en la ciudad, la Inquisición, creando dos nuevos enemigos a los que perseguir de manera importante: los libros y las tendencias reformadoras.

En cuanto a los libros, la Inquisición a nivel europeo creó el índice de libros prohibidos, con especial cuidado para que ninguno de estos llegara al Nuevo Mundo. En Sevilla nos encontramos con varios elementos sospechosos. Por un lado está la imprenta de los Cromberger, y por otro el Monasterio de San Isidoro del Campo. Si bien a los primeros no se les conoce persecución, no es el caso de los segundos. El Monasterio tenía un Scriptorium y se dedicaba a la producción de libros. De sus entrañas saldría “La biblia del Oso”, cuyo autor, Casiodoro de Reina, tendría que salir huyendo y se mantuvo exiliado en diferentes lugares de Europa hasta su muerte en Francfort.

Por otro lado nos encontramos la persecución de las herejías. En Sevilla tuvo especial significación lo que llamaron “la secta de los alumbrados”. Los alumbrados tendían a una interpretación propia de las escrituras muy cercanas a las tesis de Lutero en lo teológico. Creían que podían tener contacto directo con Dios y por tanto eran reacios a la intermediación de la jerarquía eclesiástica. Una corriente herética que obtendrá su propio edicto real para su persecución. Dentro de esta persecución tendrá un papel primordial la Santa Inquisición y su sede del Castillo de San Jorge. Las acusaciones de erasmismo y luteranismo se mantienen hasta bien entrado el SXVIII y los primeros ilustrados. Nombres de épocas y significaciones tan distintas como Santa Teresa de Jesús o Blanco White fueron acusados de protentastismo y de ser alumbrados.

Por lo tanto, se cumplenhoy 500 años de un acontecimiento que cambió Europa, y que, por supuesto, tuvo un gran reflejo en nuestra ciudad. Si te interesa saber más sobre esto, siempre puedes venir acompañarnos a las visitas al Castillo de San Jorge o al Monasterio de San Isidoro del Campo.

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